Para la comunidad concordiense, Monedita no era un desconocido. Con su andar cansino, sus dichos característicos y su presencia habitual en las esquinas más transitadas, se había transformado en un personaje urbano de la cotidianidad local. Cruzarse con él era parte del paisaje diario para comerciantes, transeúntes y trabajadores de la zona, quienes con frecuencia le acercaban un plato de comida, una prenda de abrigo o una moneda para ayudarlo a sobrellevar el día a día.
Las autoridades y fuerzas de seguridad intervinieron en el lugar del hallazgo, sobre calle Vélez Sarsfield, para llevar a cabo los peritajes de rigor correspondientes y dar intervención a la Justicia.
El hombre, de apellido Pintos, fue hallado sin vida en la vereda del sindicato que nuclea a los trabajadores de Salto Grande, en la zona de calles Vélez Sarsfield e Ituzaingó. Personal policial y de Criminalística trabajó en el lugar para determinar las circunstancias del fallecimiento. Un vecino aseguró que había advertido la situación durante la noche anterior. También intervino personal sanitario de la Jefatura Departamental para constatar el fallecimiento.
Al momento de la cobertura periodística, se aguardaba la llegada de la autoridad judicial para impartir las instrucciones correspondientes y avanzar con las actuaciones necesarias para establecer las circunstancias de la muerte.
Un hombre conocido por los concordienses
“Monedita”, de apellido Pintos, era una persona muy conocida en distintos sectores de la ciudad. Durante años formó parte de la escena cotidiana de Concordia, especialmente en las esquinas con semáforos, donde solía pedir monedas a los automovilistas y transeúntes.
Según relataron quienes lo conocían, llevaba una vida en situación de calle y recibía ayuda de vecinos y comerciantes, que en distintas oportunidades le brindaban comida, abrigo y un lugar donde resguardarse de las bajas temperaturas.
Su situación de vulnerabilidad era conocida en el barrio. Vecinos señalaron que solía dormir en distintos espacios de la zona y que, en ocasiones, debían asistirlo para protegerlo del frío.
Además, recordaron que había sufrido un accidente de tránsito meses atrás, tras el cual permaneció internado durante varios días en el hospital Delicia Concepción Masvernat. De acuerdo con los testimonios recogidos durante la cobertura, su estado habría quedado comprometido luego de ese episodio, aunque no se precisaron oficialmente las consecuencias que pudo haber tenido.
Un vecino aseguró que lo había visto durante la noche
Uno de los testimonios más relevantes fue el de un vecino que afirmó haber advertido que el hombre permanecía tendido en la vereda desde aproximadamente las 21:15 o 21:20 del lunes.
Según su relato, al pasar por el lugar junto a su familia observó que Pintos estaba inmóvil y presentaba signos que le hicieron sospechar que había fallecido. El hombre sostuvo que dieron aviso a la Policía y manifestó su malestar porque, según aseguró, la intervención se habría concretado recién durante la mañana siguiente.
El vecino también expresó su preocupación por las condiciones de vulnerabilidad en las que vivía “Monedita” y recordó que los residentes de la zona solían acercarle frazadas y otros elementos para ayudarlo a sobrellevar las noches de frío.
Sus declaraciones deberán ser consideradas en el marco de las actuaciones correspondientes para determinar cuándo se produjo el fallecimiento y qué ocurrió durante las horas previas al hallazgo.
La investigación deberá establecer las causas de la muerte
Mientras el personal especializado realizaba las tareas de rigor, la zona permanecía restringida al tránsito para permitir el trabajo policial y preservar el lugar.
Hasta el momento de la cobertura, no se habían informado oficialmente las causas del fallecimiento ni se había establecido si existieron circunstancias traumáticas. La investigación judicial deberá determinar qué sucedió y establecer si corresponde realizar estudios complementarios.
La muerte de “Monedita” vuelve a poner en primer plano la situación de las personas que viven en la calle y que, muchas veces, dependen de la solidaridad de los vecinos para acceder a alimentos, abrigo y asistencia.
Para quienes lo cruzaban habitualmente en las calles de Concordia, su presencia formaba parte de la vida cotidiana. Esta vez, la noticia de su muerte dejó tristeza entre aquellos que lo conocían y que, a lo largo de los años, habían intentado ayudarlo.