Además, el organismo reveló que el mismo grupo familiar, conformado por una pareja y dos hijos, precisó $738.690 para no ser considerado indigente.
De este modo, la variación mensual de la CBT, al igual que la canasta básica total CBA, fue de 1,7%. En lo que va del año la CBT y la CBA acumulan un alza de 24,7% y 25,3%, respectivamente.
Mientras que la CBA y la CBT registraron variaciones interanuales de 40% y de 38,7%, respectivamente.
El mes pasado, la misma familia había necesitado $1.605.497 para no ser pobre y $726.469 para evitar ser considerada indigente.
En tanto, cuando se calculan los costos de las canastas sobre un solo individuo, el cálculo del Indec arroja que para no ser pobre necesitó $528.319. En tanto que para no ser considerado indigente la cifra se ubicó en $239.058.
Al mismo tiempo se conoció el índice de inflación del septiembre fue del 1,9%, marcando una nueva suba después del 1,7% de agosto que había sido el más bajo de los últimos 14 meses.
Cómo se calcula el costo de la canasta básica alimentaria y la total
En el cálculo del Indec, la canasta básica alimentaria se configura en base a los requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos indispensables para un varón adulto de entre 30 y 60 años, de actividad moderada durante un mes, con alimentos y cantidades acorde a los hábitos de consumo de la población local a partir de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares.
Y para armar la canasta básica total se amplían los datos de la básica con los bienes y servicios no alimentarios, al aplicar el coeficiente de Engel (CdE), que define la relación entre los gastos alimentarios y los gastos totales observados en la población de referencia.
La composición de cada hogar, en términos de adultos equivalentes, determina un valor de la canasta básica alimentaria específica para ese hogar, que surge de la multiplicación del costo de la CBA individual por la cantidad de adultos que conforman el hogar.