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  Salud   29.07.2026 - 18:01   
Aumentaron las intoxicaciones por monóxido de carbono en Argentina: las principales causas y cómo prevenir
El Ministerio de Salud de la Nación informó que hubo 781 casos de intoxicación por monóxido de carbono hasta fines de junio (semana epidemiológica 25 de 2026), con 12 personas fallecidas. Según el Boletín Epidemiológico, los casos aumentaron un 7,4% respecto al mismo período de 2025.
Aumentaron las intoxicaciones por monóxido de carbono en Argentina: las principales causas y cómo prevenir

El informe indica que el mayor número de casos se registró entre fines de abril y mediados de mayo (semanas 17 a 20), con 266 afectados. Luego, entre fines de mayo y mediados de junio, los casos bajaron a 215. Esto muestra que el pico de intoxicaciones por monóxido de carbono ocurrió más temprano en varias regiones del país.


La intoxicación por monóxido de carbono es un problema de salud pública por su frecuencia y mortalidad. En Argentina, la mayoría de los casos se producen dentro de viviendas, principalmente por el uso inadecuado, fallas o falta de mantenimiento de estufas, calefactores o cocinas en ambientes cerrados y mal ventilados.


Las provincias de Buenos Aires y Mendoza explican gran parte del aumento a nivel nacional. Buenos Aires pasó de 173 a 251 casos y Mendoza de 67 a 112, ambos con incrementos superiores al promedio nacional.


La región Centro concentró el 46% de los casos, con 359 en total. En esta zona hubo dos picos: uno entre las semanas 1 y 4 del año (68 casos) y otro entre las semanas 17 y 20 (121 casos).


La región Sur sumó el 25% de los casos, con 199, principalmente en Neuquén (75), Chubut (48) y Tierra del Fuego (27). En comparación con 2025, la mayoría de las provincias del Sur mostraron una baja, salvo La Pampa.


En Cuyo se registraron 151 casos, con un aumento sostenido desde principios de año y un máximo de 50 casos entre las semanas 17 y 20. El NOA tuvo 72 casos, con un crecimiento progresivo desde las semanas 13 a 16 y un pico de 30 casos entre las semanas 17 y 20, principalmente en Tucumán, Salta y Santiago del Estero.


El NEA se mantuvo sin casos y, según el boletín, solo notificó dos episodios en los últimos cinco años.


El Ministerio de Salud explicó que en la región Centro, NOA y Cuyo los casos se adelantaron este año, mientras que en el Sur se mantuvo el patrón habitual, con valores bajos y un leve aumento entre las semanas 9 y 12.


Solo en uno de cada cinco casos se pudo identificar la fuente de exposición. Entre estos, el 27% correspondió a estufas a gas, el 25% a cocinas, anafes y hornos, el 11% a hogares a leña o salamandras y el 10% a incendios. El resto se distribuyó en otras fuentes.


El monóxido de carbono se produce por la combustión incompleta de carbón, gasolina, kerosén, petróleo, propano y madera. Cualquier artefacto que use estos materiales puede funcionar mal y liberar este gas.


El Ministerio de Salud advirtió que la temporada actual todavía no terminó y que se debe continuar el monitoreo para confirmar si estas tendencias persisten. Además, destacó que la prevención depende de revisar las instalaciones, garantizar el buen funcionamiento de los artefactos y ventilar correctamente los ambientes.


Cómo sucede la intoxicación


La intoxicación por monóxido de carbono ocurre cuando este gas se acumula en la sangre y desplaza al oxígeno en los glóbulos rojos, un proceso que puede causar daño grave en los tejidos o incluso la muerte. Ante una exposición, la recomendación es salir al aire libre y buscar atención médica de inmediato.


Este gas no tiene olor, sabor ni color, y se origina por la quema de combustibles como gasolina, madera, propano o carbón. Electrodomésticos y motores mal ventilados pueden elevar su concentración hasta niveles peligrosos, sobre todo en espacios muy cerrados.


La intoxicación afecta principalmente al cerebro y al corazón, y su exposición prolongada puede confundirse con una gripe sin fiebre. Entre los síntomas se incluyen dolor de cabeza, debilidad, mareos, náuseas o vómitos, falta de aire, confusión, visión borrosa, somnolencia, pérdida del control muscular y pérdida del conocimiento; también pueden aparecer síntomas neurológicos después de la recuperación.