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  Información General   03.07.2026 - 10:58   
Medicina Rural: el compromiso de cuidar más allá del consultorio.
En el Día del Médico Rural, graduadas de la Universidad Hospital Italiano ponen en valor a quienes sostienen el vínculo entre comunidades alejadas de los centros urbanos y el sistema de salud, acompañando a las personas mucho más allá del consultorio y garantizando un acceso más equitativo a la atención.
Medicina Rural: el compromiso de cuidar más allá del  consultorio.

Cada 4 de julio se conmemora el Día del Médico Rural, una

fecha que pone en valor a los profesionales que ejercen en territorios donde las

distancias, la falta de infraestructura y los recursos limitados convierten al cuidado de la

salud en un desafío cotidiano.

En estos contextos, el médico rural es una figura clave para acercar el sistema de salud a

las comunidades. Y no se trata de un rol solitario, ya que su tarea no se desarrolla de

manera aislada, sino en articulación con enfermeros, agentes sanitarios, nutricionistas,

trabajadores sociales, psicólogos, referentes comunitarios y organizaciones locales. Este

trabajo interdisciplinario permite organizar traslados, coordinar servicios, priorizar

recursos y acompañar a las personas desde una mirada integral, respetando las

características culturales y sociales de cada comunidad.

A diferencia de otros ámbitos, la medicina rural se construye principalmente en el

territorio. “Vivir y trabajar en la comunidad permite comprender de manera más profunda

las condiciones que influyen en los procesos de salud y enfermedad, desarmar prejuicios,

fortalecer el vínculo con los pacientes y reducir la distancia entre ellos y el equipo de

salud”, explica Valentina Fernández, médica pediatra graduada en la Universidad Hospital

Italiano, y coordinadora médica en terreno en Santa Victoria Este, Salta, donde la

Universidad lleva adelante el Proyecto sociosanitario educativo Isthat. “El conocimiento

situado permite una práctica más artesanal, con otros ritmos y otras conversaciones en

las que uno encuentra sentido”, señala la especialista.

El ejercicio de la medicina rural también implica desafíos permanentes. Las grandes

distancias, las dificultades para acceder a especialistas, las limitaciones de

infraestructura y la necesidad de tomar decisiones condicionadas por el contexto

requieren una capacidad constante de adaptación, planificación y trabajo en equipo.

Muchas de las problemáticas sanitarias están atravesadas por factores sociales y por

barreras económicas, geográficas o culturales que suelen traducirse en consultas tardías

y dificultan el acceso oportuno a la atención. En este sentido, las visitas domiciliarias y el

trabajo junto a los agentes sanitarios son herramientas fundamentales para conocer la

realidad cotidiana de las familias y ofrecer respuestas acordes a sus necesidades.

Frente a esta realidad, el compromiso de los equipos de salud se sostiene en la

construcción de vínculos duraderos con las comunidades. “La cercanía cotidiana permite

acompañar a las personas a lo largo del tiempo y seguir de cerca su recorrido, generando


relaciones de confianza que trascienden el espacio del consultorio y se convierten en una

herramienta central para garantizar una atención más humana y equitativa”, desarrolla

Cecilia Gómez, médica de familia graduada en la Universidad Hospital Italiano, quien

actualmente se desempeña como médica de guardia permanente en el Centro de

Atención Primaria de la Salud de Purmamarca, Jujuy. “En la ruralidad, conocer las

condiciones de vida, las dinámicas familiares y las problemáticas particulares de cada

persona y familia se vuelve una ventaja clave para poder abordar las situaciones de

forma más efectiva y pertinente”, destaca la especialista.

En este escenario, la atención primaria de la salud adquiere un rol estratégico: reforzar la

prevención y la promoción de la salud permite abordar gran parte de las problemáticas

más frecuentes desde el primer nivel de atención, mejorar la calidad de vida de las

personas y reducir complicaciones futuras, especialmente en comunidades alejadas de

los centros urbanos.

Más allá de los desafíos habituales, la medicina rural pone de manifiesto el valor de una

atención cercana, integral y comprometida con las personas. "La medicina rural

transforma la manera de ejercer la profesión. Te mueve, te interpela, te llena de

preguntas. En el encuentro cotidiano con las comunidades, el conocimiento se construye

desde el territorio y el vínculo va mucho más allá del consultorio. Es una forma de hacer

medicina que invita a pensar otros modelos de atención, más cercanos, más humanos y

con un profundo sentido”, concluyen las especialistas.