La decisión no se dio “por falta de subsidios”, sino que el problema radica en “el atraso en el pago de los atributos nacionales”, un ingreso clave para el funcionamiento del sistema.
Frente a este escenario, la cooperativa optó por reducir la cantidad de unidades en circulación. “En vez de los 13 coches que tenemos habitualmente, estamos trabajando con 6”, detalló López.
Esto implica que la frecuencia del servicio pasó de aproximadamente 9 minutos a 18 minutos, aunque aclaró que “en horas pico los choferes tienen orden de achicar un poco la frecuencia para que no se sienta tanto”.