La donación de sangre en Argentina atraviesa una crisis que amenaza la atención de las emergencias médicas, cirugías y tratamientos en hospitales públicos.
El país experimenta una caída sostenida en la cantidad de donantes voluntarios y habituales, situación que limita la capacidad del sistema de salud para responder ante esas necesidades urgentes.
Se estima que nueve de cada diez personas requerirán sangre alguna vez en su vida, lo que refleja la dimensión del problema y la urgencia de revertir la tendencia negativa.