La leche pasteurizada es aquella que ha sido sometida a un tratamiento térmico moderado (aproximadamente 72 °C. durante 15 segundos), lo que permite eliminar microorganismos patógenos en su forma vegetativa. Este tipo de leche posee una vida útil corta (pocos días) y requiere refrigeración (a unos 4° C.) desde su elaboración hasta su consumo.
La leche Larga Vida es sometida a temperaturas más elevadas por un tiempo muy breve (aproximadamente a 150°C. durante unos 2 segundos), eliminando microorganismos patógenos, no patógenos y sus esporas.
Este tipo de leche posee vida útil prolongada (varios meses) y no requiere refrigeración mientras el envase se encuentre cerrado. Bromatología remarca que solo los sachets o envases de leche larga vida pueden ser exhibidos o almacenados sin refrigeración.
La leche pasteurizada debe mantenerse obligatoriamente refrigerada desde su elaboración hasta el consumo.
Por tal motivo, se solicita a comerciantes y consumidores respetar estas condiciones de conservación a fin de garantizar la inocuidad del alimento y la salud de la población