Si bien el invierno que se avecina transitará, se prevé, por una etapa de relativa neutralidad climática y temperaturas que promediarán marcas superiores a las habituales en gran parte de la región central y el norte del país, el verdadero punto de inflexión llegará con el cambio de estación.
De acuerdo con los pronósticos, los efectos más severos de la corriente cálida comenzarán a manifestarse de manera explícita a partir de la primavera, prolongándose e intensificándose de cara al verano.
En este marco, y siempre dentro de las proyecciones, para Entre Ríos y el resto de las provincias que integran el Litoral, este escenario representa una amenaza directa de precipitaciones excesivas, tormentas severas y crecidas en las cuencas de los grandes ríos de la región. Algunos especialistas advierten que el núcleo lluvioso se asentará con fuerza sobre Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe, previendo anomalías de precipitaciones que podrían superar holgadamente los promedios históricos trimestrales.
Qué es la Corriente de El Niño
Es un fenómeno climático global de gran escala que se genera por la interacción mutua entre el océano Pacífico ecuatorial y la atmósfera. En términos simples, consiste en un calentamiento anormal de las aguas superficiales del mar en el centro y este del Pacífico, frente a las costas de Sudamérica.Este calentamiento debilita los vientos alisios (que habitualmente soplan de este a oeste), lo que altera por completa la circulación del aire a nivel planetario. Este cambio en la atmósfera modifica restrictivamente el régimen de lluvias en todo el mundo. El fenómeno opera por contrastes extremos: mientras que en el sudeste asiático, Australia o el norte de Sudamérica (como en Guatemala o Colombia) genera sequías severas y calor extremo, en otras regiones provoca el efecto opuesto.Para nuestra región —el Litoral argentino y la Cuenca del Plata—, el impacto principal de El Niño se traduce en un bloqueo atmosférico que favorece la llegada persistente de masas de aire húmedo y templado desde el norte . Esto incrementa significativamente la frecuencia y la intensidad de las precipitaciones por encima de los promedios históricos durante los meses de invierno y primavera, aumentando de forma directa el riesgo de inundaciones locales y la crecida de los grandes ríos de la región.
Prevenir, sin enloquecer
La posible llegada de la corriente de El Niño despierta interrogantes en la región. En charla con UNO, el meteorólogo Alejandro Gómez explicó por qué es “imposible anticipar los detalles del fenómeno a gran escala que no tiene la misma acción en todas partes”.
—Cuando se habla de la corriente de El Niño, la primera reacción suele ser el temor. ¿Qué es exactamente este fenómeno y por qué es tan difícil dar precisiones locales?
—Dar detalles específicos o proyecciones milimétricas es muy difícil; de hecho se puede ver que ningún pronóstico serio lo hace. Hablamos de un fenómeno océano-atmosférico a gran escala que actúa en conjunto. Tienen que confluir varias condiciones para que esa gran masa de agua cálida se desplace por el centro del Pacífico hasta las costas sudamericanas, especialmente en la zona ecuatorial. Al ser de semejante magnitud, provoca la modificación de las corrientes atmosféricas a nivel general, y eso altera las condiciones meteorológicas en diferentes partes del mundo. La zona sudamericana es la más inmediata en recibir el impacto, pero el fenómeno siempre es irrepetible; alguna modificación siempre tiene respecto a eventos anteriores.
— ¿Siempre es sinónimo de lluvias extremas para todos?
— No, depende de la región. Para algunos sectores representan sequías extremas y para otros un incremento de las lluvias. El otro día vio un documental sobre Guatemala, por ejemplo, y allá están complicadísimos con el calor y la sequía; si se consolida El Niño, para ellos representan aún más problemas porque potencia esa falta de agua. En cambio, nuestra zona sí es propensa al aumento de las precipitaciones.
Y aclaró: “Además, hay que aclarar algo: no podemos atribuirle todo a este fenómeno. Hemos tenido tormentas severas sin la corriente de El Niño. Acordémonos de la tormenta del año pasado en Bahía Blanca, o las inundaciones intensas sobre el norte de Buenos Aires y algunos sectores de Santa Fe, o las lluvias importantísimas que hubo en Mendoza durante el otoño. Fuera de El Niño pueden ocurrir fenómenos de gran magnitud. Lo significativo de esta corriente es que las zonas involucradas en donde se podrían tener mayor cantidad de lluvias se vuelven mucho más amplias. Pero dar el detalle concreto de decir en tal lugar exacto va a llover tanto , todavía no se puede precisar”.
Más adelante dejó claro que “el tema es que la conciencia de que una catástrofe puede afectarte necesita de un tiempo de preparación. Si ahora nos volvemos locos con la corriente de El Niño queriendo hacer los arreglos, las modificaciones o los puentes que tendrían que haber hecho antes, ya es tarde porque las obras más importantes no se hicieron”.
Y dejó bien en claro que “por ahora lo importante, aunque resulte un poco tonto decirlo, es tomar conciencia de que podemos tener un Niño importante y que eso puede representar un aumento en la cantidad de lluvias y en el nivel de los ríos. En función de eso, hay que trabajar desde ahora para ver de qué manera se pueden mitigar los efectos si las cosas se complican. Organizarnos ya con lo que sí se puede hacer.
—¿Qué podemos esperar para este invierno en la región?
— Según las proyecciones de los centros de referencia, específicamente el Servicio Meteorológico Nacional, las temperaturas promedio para nuestra zona serán un poco más elevadas de lo normal.
—¿Eso significa que nos despedimos del frío intenso?
—No, de ninguna manera. Que el promedio sea más elevado no quita que cada tanto tengamos algunas entradas de aire frío contundentes, como las que ya hemos tenido en este otoño. Antes de que comience formalmente el invierno ya tuvimos tres entradas de aire frío, una de las cuales fue bastante persistente y nos dejaron varias heladas. Las masas de aire frío van a seguir llegando tranquilamente”.
Y cerró: “Sin embargo, en la perspectiva general, las temperaturas tienden a ser más templadas y esto está en total concordancia con la aparición de la corriente de El Niño. Uno de los efectos del fenómeno en nuestra región es que acentúa la persistencia del ingreso de masas de aire templado desde el norte, lo que termina concluyendo en un invierno con promedios térmicos un poco más elevados de lo habitual”.
Fuente: UNO Entre Rios