El objetivo, según informó el organismo al diario La Nación, es ampliar las oportunidades de trasplante, reducir los tiempos de espera y garantizar una distribución más equitativa de los órganos disponibles.
La actualización, que surge de una evaluación técnica de los programas implementados en los últimos años, introduce cambios en los criterios de prioridad para recibir un riñón, facilita el acceso a la donación renal cruzada, promueve los trasplantes antes del inicio de la diálisis y amplía las posibilidades de realizar procedimientos combinados con otros órganos. También establece nuevas exigencias para los centros médicos, con el propósito de mejorar la calidad de la atención y superar algunas de las barreras que dificultaban el acceso a estos tratamientos.
Uno de los principales cambios está relacionado con el trasplante renal preventivo, también denominado preemptivo, es decir, aquel que se realiza antes de que una persona con enfermedad renal avanzada necesite comenzar un tratamiento de diálisis. Esta alternativa ofrece mejores resultados en términos de supervivencia del paciente y del órgano trasplantado, por lo que facilitar su acceso constituye uno de los objetivos de la nueva regulación.
Entre noviembre de 2022 y octubre de 2024, apenas el 4% de los pacientes inscriptos en la lista de espera renal correspondían a esta categoría. Durante ese período se realizaron 38 trasplantes preventivos con órganos provenientes de donantes fallecidos, de los cuales 27 permitieron evitar el ingreso previo a diálisis.
Para mejorar el funcionamiento de este mecanismo, la resolución unifica los criterios médicos que permiten determinar si una persona puede acceder a un trasplante antes de comenzar diálisis. Entre ellos se encuentran la documentación de la cronicidad de la enfermedad mediante análisis de laboratorio, biopsias o estudios por imágenes. También establece requisitos diferenciados para pacientes adultos y pediátricos, publicó el diario La Nación.
La posibilidad de recibir un riñón antes de iniciar diálisis tiene especial relevancia porque permite evitar, en determinados pacientes, las complicaciones y las limitaciones asociadas con ese tratamiento. No obstante, la indicación de un trasplante preventivo requiere una evaluación individual y depende de la evolución de la enfermedad, las condiciones generales de salud y la disponibilidad de un órgano adecuado.
Nuevas prioridades para recibir un riñón
Otro de los aspectos centrales de la actualización es la distribución de órganos entre los pacientes que se encuentran en lista de espera. La normativa precisa el orden de prioridad para determinadas situaciones clínicas, particularmente aquellas en las que el trasplante resulta más urgente o existen mayores dificultades para encontrar un donante compatible.
Entre los grupos contemplados se encuentran los pacientes que atraviesan una situación de último acceso vascular, es decir, personas que han agotado o están próximas a agotar las posibilidades de acceso a los vasos sanguíneos necesarias para continuar con la hemodiálisis. En estos casos, recibir un trasplante puede adquirir carácter de urgencia médica.
También se establecen pautas específicas para los pacientes hipersensibilizados, aquellos que presentan anticuerpos contra una amplia variedad de características inmunológicas de posibles donantes. Esta condición, que puede desarrollarse después de transfusiones, embarazos o trasplantes previos, dificulta encontrar un órgano compatible y puede prolongar considerablemente la espera, destacó el diario La Nación.
En términos médicos, la hipersensibilización representa uno de los desafíos más complejos del trasplante renal. Cuanto mayor es la proporción de potenciales donantes frente a los cuales el paciente presenta anticuerpos relevantes, más difícil puede resultar identificar un órgano adecuado. Por eso, estos pacientes requieren estrategias específicas de asignación y una evaluación inmunológica particularmente cuidadosa.
Según los datos difundidos por el Incucai, desde la implementación del Programa para Pacientes Hipersensibilizados, en agosto de 2023, la posibilidad de acceder a un trasplante en este grupo casi se duplicó, al pasar del 10,7% al 20,8%. El organismo también informó reducciones significativas en las tasas de rechazo y pérdida del órgano trasplantado.
Donación cruzada: una alternativa para superar la incompatibilidad
La resolución también introduce modificaciones en el Programa de Donación Renal Cruzada, una modalidad que permite realizar trasplantes entre parejas de donantes y receptores que no son compatibles entre sí.
Por ejemplo, si una persona necesita un riñón y su pareja está dispuesta a donárselo, pero existe una incompatibilidad inmunológica, puede buscarse otra pareja en la misma situación. Si los donantes resultan compatibles con los receptores de la otra pareja, es posible realizar un intercambio que permita concretar ambos trasplantes.
Este mecanismo ofrece una alternativa para pacientes que cuentan con un potencial donante vivo, pero no pueden recibir directamente su órgano. A diferencia de la donación convencional, la compatibilidad se busca entre distintos grupos de donantes y receptores, lo que permite ampliar las posibilidades de encontrar una combinación adecuada.
Aunque este procedimiento ya estaba contemplado en la normativa nacional, su aplicación fue muy limitada. De acuerdo con la información oficial, desde su implementación hasta esta actualización solamente se había concretado un intercambio efectivo entre las 12 parejas inscriptas en el programa, resaltó el diario La Nación.
Uno de los principales obstáculos identificados fue la complejidad de los estudios inmunológicos exigidos a los potenciales donantes. Algunas de estas pruebas no eran cubiertas por los financiadores del sistema de salud, lo que dificultaba completar los requisitos necesarios para participar.
La nueva resolución simplifica estas exigencias y establece que los donantes que ingresen al programa deberán realizar los mismos estudios inmunológicos requeridos para una donación renal convencional entre personas vivas. Con esta modificación, el Incucai busca eliminar barreras administrativas y económicas que limitaban el acceso a esta alternativa.
La actualización también amplía los criterios de cobertura para los trasplantes combinados, aquellos en los que un paciente necesita recibir un riñón junto con otro órgano.
Hasta ahora, la normativa contemplaba específicamente el trasplante hepatorrenal, que combina hígado y riñón. La nueva regulación incorpora otros trasplantes combinados que incluyen un riñón, con excepción del renopancreático, que mantiene un tratamiento normativo diferenciado.
Además, establece criterios clínicos específicos para distinguir entre pacientes con enfermedad renal crónica y aquellos que presentan una disfunción renal aguda. Esta diferenciación resulta importante porque no todas las alteraciones de la función renal son permanentes. En determinados casos, la función de los riñones puede recuperarse, mientras que en otros el daño es irreversible y puede justificar la necesidad de un trasplante combinado.
Finalmente, la resolución incorpora nuevas pautas organizativas y exigencias de calidad para los programas y establecimientos habilitados para realizar trasplantes renales. Estas disposiciones buscan fortalecer la evaluación de los equipos médicos y garantizar condiciones adecuadas para la atención de los pacientes.