Las familias que habitan el barrio La Arrocera viven momentos de angustia luego de que esta semana recibieran una segunda orden de desalojo sobre los terrenos que ocupan desde hace años. La situación genera preocupación entre los vecinos, quienes desconocen qué sucederá con sus viviendas y cuál será el futuro de quienes construyeron allí sus hogares.
El barrio es uno de los sectores más vulnerables de Concordia, una ciudad que históricamente ha registrado elevados índices de pobreza. En La Arrocera residen más de un centenar de familias, entre ellas personas con discapacidad que, según manifiestan, hoy se sienten abandonadas por el Estado ante la posibilidad de perder el lugar donde viven.
De acuerdo con lo señalado por los vecinos, a principios de este año se presentó una persona que sería sobrino del supuesto propietario legítimo de las tierras. A partir de entonces, mediante la intervención de abogados, se habría impulsado judicialmente el desalojo de las familias que ocupan los terrenos.
Asimismo, algunos residentes sostienen que esta persona tendría vínculos directos con un dirigente político de la ciudad que actualmente ocuparía un cargo de relevancia en el ámbito provincial. Sin embargo, estas afirmaciones corresponden a versiones de los vecinos y no han sido corroboradas de manera independiente.
Los vecinos aseguran que no se irán
Ante la llegada de la nueva orden judicial, los habitantes del barrio mantuvieron una reunión este martes, en la que expresaron su decisión de defender el lugar donde viven y reclamaron respuestas de las autoridades municipales.
“No nos vamos a ir, es nuestro. A nosotros nos vendieron estos terrenos —baratos o no—, pero compramos y edificamos”, expresaron los vecinos, al explicar que muchas familias invirtieron sus recursos y años de trabajo para levantar sus viviendas.
En ese sentido, también reclamaron la intervención del intendente de Concordia y cuestionaron la falta de respuestas a sus necesidades. “Queremos que el intendente nos ayude, como cuando vino a pedir los votos y después no apareció más, como tantos otros”, manifestaron.
Los residentes sostienen que su principal objetivo es poder continuar con sus vidas sin la amenaza de perder sus hogares. “No queremos más que vivir tranquilos en nuestras humildes casas. Aquí la mayoría somos todos trabajadores. No queremos quedar en la calle, no tenemos adónde ir”, remarcaron.
Incertidumbre por el futuro de las familias
La llegada de esta segunda orden de desalojo vuelve a poner en primer plano la situación habitacional de las familias de La Arrocera, muchas de las cuales aseguran no contar con alternativas para trasladarse a otro lugar.
Mientras aguardan definiciones sobre el proceso judicial, los vecinos solicitan que las autoridades intervengan para encontrar una solución que contemple la situación social de quienes residen en el barrio.