01/07/2026  -  Locales
Falleció el sacerdote concordiense Gervasio «Cacho» Mecca.
Su historia estuvo atravesada por el compromiso con los sectores más vulnerables y por la persecución sufrida durante la última dictadura cívico-militar argentina.

El Obispado de Concordia informó este miércoles por la mañana el fallecimiento del sacerdote Gervasio «Cacho» Mecca, una figura muy querida tanto en su ciudad natal como en las comunidades donde desarrolló su ministerio.


De acuerdo a lo comunicado por la diócesis, la misa exequial se celebrará este miércoles a las 16:30 en el cementerio Pinar del Campanario, mientras que el sepelio tendrá lugar a las 17:30.


Su vida entre Concordia y La Rioja

Nacido en Concordia, Mecca decidió dedicar su vida al sacerdocio y se incorporó a la Diócesis de La Rioja el 5 de mayo de 1974. Poco menos de un año después, el 19 de abril de 1975, fue ordenado sacerdote por monseñor Enrique Angelelli, hoy beato, uno de los principales referentes de la Iglesia comprometida con los sectores populares y víctima del terrorismo de Estado.


Gran parte de su labor pastoral transcurrió en territorio riojano, donde acompañó a las comunidades más humildes siguiendo el legado de Angelelli. Posteriormente, decidió radicarse en Chile, donde trabajó en Santiago en el Hogar de Cristo, la histórica institución fundada por San Alberto Hurtado para asistir a personas en situación de vulnerabilidad.


Durante su estadía en el país trasandino también se integró a una casa de retiros de los jesuitas, donde comenzó a desempeñarse como predicador y acompañante espiritual en numerosos retiros religiosos.


Una historia atravesada por la dictadura

La vida de «Cacho» Mecca también estuvo marcada por la persecución política durante los años previos y durante la última dictadura militar. Mientras residía en Villa El Libertador, en Córdoba, compartía la misión pastoral con los sacerdotes Víctor Hacha y el Padre Vasco, reconocidos por su fuerte trabajo en los barrios populares y su compromiso con las periferias.


Como consecuencia de esa tarea, fue detenido a comienzos de la década del 70. Según su propio testimonio, fue secuestrado, trasladado clandestinamente a Buenos Aires y mantenido cautivo. Posteriormente apareció en una cárcel junto a otros sacerdotes detenidos.


Tras recuperar la libertad de manera transitoria, volvió a ser capturado y trasladado a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los principales centros clandestinos de detención y tortura que funcionó durante el terrorismo de Estado.


Allí permaneció detenido durante una jornada, sometido a amenazas, interrogatorios y un clima permanente de terror, escuchando los gritos de otras personas que eran torturadas. Finalmente fue liberado y regresó a Córdoba, donde permaneció oculto durante un tiempo en la vivienda de una familia que lo protegió mientras intentaba recuperarse física y emocionalmente de las secuelas de la detención y las torturas sufridas.


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